sábado, 30 de mayo de 2015

Escarabajo de San Juan



Este "pequeño" animalillo me ha hecho presión durante la semana para que le dedique una entrada. Se me han metido dos en casa y no paraban de volar chocándose con las paredes así que dí por supuesto que querían su mención en este blog. 


Se trata de un escarabajo de colores pardos y velludo que puede medir 3 cms de longitud, posee unas vistosas antenas con diez artejos que puede plegar y expandir a su antojo, los machos tienen las antenas más grandes y vistosas que las hembras. 

Se le conoce cómo Escarabajo San Juanero aunque su nombre científico es Melolontha Melolontha, por esas fechas tiende a meterse en los hogares emitiendo un sonoro zumbido al volar. 

En primavera la hembra pone sus huevos a un palmo bajo tierra, allí eclosionarán y las larvas se alimentarán de diversas raíces durante tres años (esta es la época dónde más daños ocasionan a los cultivos), las larvas son blancas y pueden medir hasta 4 cms, en la tercera primavera pupan y entonces se alimentan de hojas y madera en descomposición. 

Se distribuye por el centro y sur de Europa, dónde prefiere los llanos y las zonas boscosas de la montaña, es más abundante en Francia que en la Península Ibérica. 

lunes, 25 de mayo de 2015

El Perro de Zatoya



Sabemos que el animal no era destinado a alimento ya que aparecen pocos ejemplares y no figuran en los restos de alimentos. Los huesos encontrados corresponden en ocasiones a individuos de edad avanzada y están enteros mientras que los restos de animales de consumo aparecen rotos tras el despiece rudimentario.

Los restos que aparecen en la cueva del Zatoya datan del Neolítico (5500 BP) en la primera parte excavada y del Azilense-Epipaleolítico (11000 BP) en la segunda.

La alzada a cruz de estos animales era de uno 50 – 60 cms, que corresponden a perros de tamaño medio.

En otros yacimientos de Euskal Herria dónde aparecen restos del perro se constata que acompañó primero a los cazadores y después a los pastores, dando origen a lo que hoy en día seria el Euskal Artzai Txakurra.

Además del perro aparecen restos de jabalí (sus scrofa), ciervo (cervus elaphis), cabra montés (capra pirenaica),  sarrio (rupicabra rupicabra), bovino, equino (equus caballus), oso (ursus spelaeus), zorro (vulpes vulpes), tejón (meles meles), y lince (lynx pardina).

¿Quieres saber más sobre el yacimiento arqueológico de Zatoya? 

sábado, 23 de mayo de 2015

La Canción de Roland (8/34)

 2.- La Embajada
3.- Ganelón y Blancandrín
4.-La traición de Ganelón
5.-El sueño de Carlomagno
6.-Roldán y los Doce Pares
7.-Marsil y sus aliados


8 - Roldán y Oliveros 

El ejército infiel del rey Marsil vistió sus cotas de triple malla. Se ataron todos sus buenos yelmos y se ciñeron espadas de acero. Iban provistos de ricos escudos y lanzas, con gonfalones blancos, azules y rojos. Dejaron los mulos y palafrenes, montaron en corceles de pura raza árabe y cabalgaron en apretadas filas.




El día era claro y los rayos del sol hacían centellear las armaduras. Sonaron entonces los clarines y todos se regocijaron esperando la gloria del combate.

El ejército del rey Marsil se acercaba a la retaguardia de Roldan. Y seguían oyéndose los clarines… los oyeron los franceses y Oliveros dijo a Roldan:

-Creo que nos espera trabajo, amigo Roldán.

Y Roldán contestó en los siguientes términos:

-Que así sea, amigo, y que dios nos dé propicia fortuna. Debemos resistir por Carlos y por Francia. Esta es nuestra misión y el sacrificio impuesto. Por esta idea hemos de soportar quebrantos, fríos y calores. No importa lo que sea. Que cada uno de nosotros luche y aseste duros mandobles contra el infiel y que podamos enorgullecernos de nuestras acciones.

Los sarracenos están en el error; nosotros en lo justo. Siempre he de dar yo buen ejemplo a todos. Lucharemos y venceremos, no temáis, Oliveros.

Oliveros no contestó a las palabras de Roldán. Subió a un altozano y miró a su alrededor. Por la parte izquierda vio en seguida que por una verde cañada avanzaba el ejército del rey Marsil. Llamó a Roldán y le dijo:

-Por la izquierda, en la verde cañada, avanza un poderoso ejército de sarracenos. Me parece que nos pondrán en grave aprieto si se lanzan contra nosotros. Son muchos y muy bien armados. No es posible dudar ya. Esto lo sabía tu padrastro Ganelón cuando nos envió aquí. Él sabía que el rey Marsil iba a enviar estas fuerzas contra la retaguardia del emperador.

-No sigáis hablando, Oliveros –replicó Roldán, el caballero sin tacha-. Ganelón es mi padrastro…

Oliveros volvió a subir al altozano y desde allí vio claramente las tierras de España y el ejército sarraceno que avanzaba sin temor. En los yelmos de los infieles fulguraban piedras engastadas en oro. Las armaduras y las cotas estaban bruñidas y las lanzas tenían los gonfalones sujetos a los hierros.

Oliveros no pudo contar los escuadrones. Tantos eran que era imposible saber su número. Comprendió la inmensa superioridad enemiga y se sintió desfallecer. Lo más deprisa que pudo descendió del altozano y dio la noticia a sus tropas. 

-Acabo de ver al ejército sarraceno que viene contra nosotros. Son tantos que no he podido contarlos. En la vanguardia por lo menos habrá unos cien mil muy bien armados con escudo y lanza. Será una batalla como jamás se habrá visto. Que dios nos ayude, caballeros de Francia, nobles paladines del rey Carlos. Hemos de resistir hasta la muerte por la salvación de nuestra tierra.

Un grito unánime surgió de todos los pechos. Nadie tuvo miedo ni pensó en retroceder.

-¡Sean malditos los cobardes! –gritaron todos- ¡Lucharemos hasta la muerte!

Oliveros se dirigió entonces a Roldán, que estaba pensativo.

-Los infieles son muchos y nosotros pocos, amigo Roldán. Sólo nos queda una solución: pedir ayuda al emperador. Haced sonar vuestro cuerno, estoy seguro de que nuestros hermanos nos oirán y volarán en nuestro socorro. Con todo el ejército de Carlos nada podrán los infieles.

-No Oliveros. Jamás haré eso. Hacer sonar el cuerno sería estar loco. Nadie me miraría a la cara en la dulce Francia. Creerían que tuve miedo de luchar solo. Con mi espada Durandarte venceré a los infieles. Repartiré con ella tan terribles golpes que la hoja se teñirá de roja sangre hasta que el oro de su taza y los enemigos lamentarán haber llegado hasta aquí. Es la única solución, Oliveros, ya no podemos pedir ayuda a Carlos. No hay tiempo. ¿No os dais cuenta? Los traidores infieles se nos echan encima. Sólo hay tiempo para luchar, pero la muerte nos señala a todos.

Pero el buen Oliveros, con el ánimo acongojado, volvió a insistir:


-Escuchadme, Roldán, buen amigo; haced sonar el olifante. Es un momento tan sólo, Carlos lo escuchará y regresarán las tropas.

-No insistáis, no lo haré. No deseo que por mí sean afrentados mis padres, sé que con mi espada Durandarte que llevo ceñida a un costado podré asestar golpes terribles al enemigo. Dejadme hacer, Oliveros. Los infieles no conocen la fuerza de mi brazo, no saben que están condenados a morir.

-Haced sonar vuestro olifante, Roldán, no arriesguéis la vida de tal forma… es más seguro lo que os propongo. Carlos oirá el sonido, precisamente ahora debe estar atravesando el desfiladero… Es el momento oportuno, el emperador no nos dejará solos.

-No, Oliveros –respondió impaciente Roldán-. No es posible hacerlo. 

Que jamás pueda decirse que los infieles me obligaron a tocar el olifante, jamás podrá decirse esto de Roldán. 
Entraré en combate y mi espada se teñirá de sangre enemiga, y ningún infiel podrá escapar a la muerte. Lamentarán haber venido hasta aquí.

Pero Oliveros no se daba por vencido y se expuso de nuevo a la cólera de Roldán, iba en ello la vida de todos.

-No es deshorna, buen Roldán, que pidáis ayuda. Es natural que así sea. Los sarracenos ocupan valles y montañas, landas y llanuras. Son contables como las gotas del mar, nosotros, en cambio, somos una retaguardia de un gran ejército. Necesitamos ayuda, Roldán.

-Cuanto más inferiores seamos así crecerá más mi brío. No quiera dios ni sus ángeles que empañe yo el honor de Francia. Vale más morir dignamente que vivir con vergüenza. Lucharemos bravamente y así alcanzaremos gloria inmortal. Que el emperador pueda decir de nosotros que cumplimos como buenos paladines.

Así hablaban Roldán y Oliveros, ambos valientes, pero si Roldán era bravo Oliveros era prudente. Jamás habían sentido temor ni rehuido una batalla, ambos condes eran de noble abolengo y cada uno tenía razón en lo que decía.

Mientras tanto, los sarracenos se acercaban más y más.
Galopaban furiosamente con los ojos inyectados en sangre, ansiosos de muerte.




Oliveros los veía ya muy cerca y dijo a Roldán:

-Están ya muy cerca, Roldán, y Carlos está muy lejos. Habéis dejado pasar la oportunidad de hacer sonar el olifante, ahora ya no hay remedio. ¡Si el rey estuviera aquí!... Mirad hacia arriba, Roldán, fijaos en nuestro ejército, son dignos de compasión, todos morirán en la batalla.

Roldán se enfureció con las palabras de su compañero y exclamó con voz desabrida:

-Habláis de forma insensata, dejaos ya de palabras inútiles. Ahora sólo nos queda luchar por el emperador y por Francia. Que nadie sea cobarde en la batalla, mantendremos en alto nuestro pabellón y atacaremos primero.

jueves, 21 de mayo de 2015

Abaurregaina, por Xanti Begiristain Madotz

Bertsoa, Hamarreko Handia 10/8 Doinua: Misiolari baten moduan.





ABAURREGAINA

Abaurregaina, herria garaia,
Pirinioetako balkoian
Abaurrepea, hantxe oso behean
beste hau, berriz, goi-goian,

Erriberako jendea eta
alorrak daude zelaian
Aezkoako hiri hau, aldiz,
naturan eta mendian,
Jainkoak ere bizi nahi luke
halako Euskal Herrian. 

Garai batean jende ugarik
alde egin zuen kanpora,
etzegoen lanik
eta joan ziren
lasterka hiriburura,
premiak bultzatu zituen behera,
bihotzak, berriz, han gora. 

Hutsik gelditu ziren orduan
etxe, borda eta alorra,
zer paradoxak gertatzen diren
adibidide on bat horra!

Jaiotxa gutxi, eskola itxi,
bertako euskera galdu,
erdal kultura indartu eta
euskaldunena ahuldu,
Nekazaritza pattal samarra,
artzainak, berriz, gutxitu,
zaharrak ugari, umeak urri,
gazteak, aldiz, aldendu,
hala eta guztiz, 
herriak nahi du,
bertan, bizirik mantendu. 



lunes, 18 de mayo de 2015

Grosellero Alpino



El Grosellero Alpino (Ribes Alpinum) ilamatxe o Matxalili en Aezkera y Anderere - Mahatsa en Batua es un arbusto que puede medir entre 0,5 y 1,5 metros

Dioico, tallos rectos y ramas de color grisaceo, corteza frágil. 

Sus hojas miden de 0,7 a 6 cms de ancho, tienen forma palmeada con tres lobulos festoneados o serrados, con pelos en la nerviación central del revés. 

Las inflorescencias crecen en racimos erectos, los masculinos de 0,8 a 3,8 cms con hasta 30 flores y los femeninos de 0,5 a 2,5 cms con racimos de hasta 8 flores, ambos con pelos glanduliferos en el eje, bracteas del mismo tamaño que las flores, lanceoladas y oblongas. 

Cada flor mide hasta 3,5 mm y son funcionalmente unisexuales. 

Los estambres son algo más largos que los pétalos en las flores masculinas. Los minúsculos pétalos son verdosos o purpúreos.  

La baya, de 5 a 7 mm es globosa semitranslúcida, de color rojo y de sabor dulce o insípido. 

En el subgénero Grosularia las flores crecen en fascículos axilares de 2 a 3. 

Le gustan los lugares umbríos, frescos y húmedos. Crece en bosques caducifolios, matorrales, ribazos, barrancos y cantiles rocosos. De 400 a 2400 m de altitud (en Sierra Nevada llega hasta los 3000). Crece en toda Europa hasta el Cáucaso y norte de Rusia, por el sur llega a Marruecos. 

En la península lo encontramos en la mitad septentrional excepto Galicia. 

Con las bayas se elaboran jaleas y licores, es utilizado como arbusto ornamental. 

El nombre Ribes fue un fallo de traducción del Árabe (Ruibarbo) pero fue adoptado en los diccionarios de farmacia pese a que sean plantas diferentes. 

sábado, 16 de mayo de 2015

Garayoa según el Madoz

Así se describe la villa de Garayoa en la enciclopedia de Madoz. 


Foto de Ernesto López
Lugar con ayuntamiento en el valle de Aezcoa, provincia y comunidad general de Navarra, audiencia territorial y diócesis de Pamplona (a 7 leguas) partido judicial de Aoiz (4 1/2), merindad de Sangüesa. Situación en un llano despejado y alegre, al norte de una elevada montaña. Clima frío, propenso a reumatismos, inflamaciones y catarros. 

Tiene 50 casas sólidas de cal y canto, con tejado de madera, espaciosas y con buenas comodidades interiores, pero sin orden alguno entre sí, formando calles anchas, en parte empedradas. 

Hay casa del ayuntamiento con habitación para cárcel. Escuela concurrida por 50 niños y 20 niñas y dotada con 1.400 reales, que se cubren de los fondos comunes y retribución de los niños. 

Iglesia Parroquial (San Andrés) que ocupa la categoría de curato de entrada, es provisión de la colegiata de Roncesvalles y se halla servida por un vicario. El cementerio esta en paraje ventilado que no perjudica a la salud pública. Las dos ermitas situadas en el término tienen la advocación de San Gregorio y los Santos Aldon y Senen. El vecindario se surte de una hermosa y abundante fuente que nace junto al pueblo. 

El término confina al norte con Villanueva, al este las dos Abaurreas, al sur Azparren y al oeste Aribe. 

Hay dos montes llamados Samariain y Betondoa con arbolado de robles, hayas, abedules, fresnos y otras clases, sin que tampoco falten bojes, espinos, enebros, endrinos y retamas. 

El terreno es de secano y de mala calidad, le cruza un riachuelo titulado Erreka-andia al que se unen varios arroyos, con quieres se hace tributa el río Irati cerca de Aribe. Abunda en cantera de piedra caliza y no faltan prados naturales, cuya hierba se coge para el invierno. Los caminos son locales y no muy buenos. 

El correo se recibe desde Pamplona por balijero

Produce trigo, maíz, cebada, avena, berza, yeros, habas, arbejas, patatas y lino. Cría ganado vacuno, caballar, lanar, cabrio y de cerda. 

Caza de perdices, codornices, palomas, tordos, becadas, liebres, corzos y jabalies, y pesca de truchas, anguilas y bermejuelas. 

Industria: Un molino harinero y varios telares del país. 

Comercio de ganados, cereales y aceite.

Población de 68 vecinos, 380 almas. Riqueza con el valle. 

El presupuesto municipal asciende a 4.969 reales que se cubren con el producto del molino y taberna y el déficit por reparto vecinal. 




jueves, 14 de mayo de 2015

Lovainako Unibertsitatea (2/2)

APRENDE AEZKERA CON EL MEJICANO, Extractos del libro Memorias de un Jabalí. 

Primera parte aquí, Lovainako Unibertsitatea (1/2)

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Izotzilean eta martxoan asten gine ia martxagaria ereiten. Larrazkenean ereiten ze gari gisa bat ta gero, martxoan, baze bertze gari ttikiagoa "martxagaria" deitzen zena. Oloa, garagarra ta lusagarrak ereiten zire gor ere, aprilan edo ola. 


En Febrero y Marzo ya empezábamos a sembrar el martxagaria. En otoño se sembraban un tipo de trigo y luego, en marzo, había otro trigo más pequeño que se llamaba "martxagaria". La avena, la cebada y las patatas se sembraban también entonces, por abril o así.

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Itzotzilean ere erditzen zire ardiak ta lan anitz baze, zengatik bear zire kuidatu pixkat. Maiatzean azuriak ekentzen gindazkio eta egunoro goizes ta artsaldes sausten ginduze pentzietik etxera, Xantioreino, ieitzetik uzten zireleik. Maiatza guzia pastu nue bordan. 

En Febrero también parían las ovejas y había bastante trabajo, porque había que cuidarlas un poco. En Mayo les quitábamos los corderos y entonces cada día las bajábamos mañana y tarde del campo a casa, hasta Santiago, cuando se dejaban de ordeñar. Estuve todo el mes de Mayo en la borda. 


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Ardiak Auritzberriko ta Mezkirizko mugara faten zire, Balsetas deitzen zen mendi batera. Gor baze goarda bat, Xoko deitzen zena, ta nik enue axkidantza anitz garekin. Egun bates, ni mendira eiltzenean, gordik zeile, ardien bila, Auritzberrikoan zeudelakos. Urbildu zeleik ardiak lotsatu zire ta enegana etorri zire. Ni makila nota nako ta io zako gorputzean nonbait. 


Las ovejas iban a la muga entre Espinal y Mezkiritz, a un monte que se llamaba Balsetas. Allí había un guarda, llamado Xoko, y yo no tenía demasiada amistad con él. Un día, llegando yo al monte, andaba él por allí, en busca de las ovejas, porque estaban en lo de Espinal. Cuando se acercó las ovejas se asustaron y vinieron hacia mi. Yo le tiré el bastón y le di no sé en que parte del cuerpo. 


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Urbilen goizean, ardien bila fan nintzeleik, Xokok Auritzberrira emanak zitue. Or baze korle bat mendian bilatutako aziendak idukitzeko. Gandik atratzeko diru batzuk pagua ein bear zire. Auritzberrin baze maixu bat, Marceloein anaia zena, eta beregana fan nintze diru eske. Sosa nueleik Xokoeingana fan nintze, pagatzeko. Garek dirua eskuan nai zue ta, urbildu nintzeleik, goin atzaparraldi andia emantzade, edatuik utzizadela errolbidean konozimendu gabe. 


A la mañana siguiente, cuando fui a buscar las ovejas, Xoko se las había llevado a Espinal. Allí había un corral para recoger el ganado encontrado en el monte. Para sacarlo de allí había que pagar. En Espinal había un maestro que era hermano de Marcelo, y fui donde él a que me diera el dinero. Con el dinero en la mano fui donde estaba Xoko, para pagarle, él quería el dinero en la mano y cuando me acerqué, me dio un golpe tan grande que me dejó tirado en la carretera, sin conocimiento. 

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Bigarren Munduko Gerlain denbora ze. Europa osoan ta Iparralden ere. 1944 urtea ze. Primada ortan, garagartzaroein egun oso argi bates, abionek Frantziako aldean botatzen zuzten bonben asantsa Mendixuritik aitzen ze. Adameko Felipe ta biok elkarregik gindaude. Batetik bertzera, abione bar agertu ze zeruan, Iparraldetik. Eskinka pastu ze Mendixuri ta Balsetastik, Bentarrein bordaldera, ta Esnotzko mendian lurrera erori ze, Zerrategi lekua deitzen den tokian.

Era el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, en toda Europa y también en Iparralde. Era l año 1944. Aquella primavera, un día muy claro de junio, el ruido de las bombas que tiraban los aviones en la parte de Francia se escuchaba desde Mendixuri. Felipe de Adame y yo estábamos juntos. De repente, apareció un avión en el cielo, desde Iparralde. Pasó inclinado por Mendixuri y Balsetas, hacia la borda de Bentarra, y cayó a tierra en el monte de Esnotz, en el sitio que llaman Zerrategi.


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Erori beino len bedratzi gizon aizeoialas salto ein zute abionetik. Lemixkoari ez zitzeo aizeoiala ederki ta xuxen beiti erori ze bago batera. Azpi bat autsi zue. Bertzeak ongi erori zire, altzinago. Bedratzogarren gizona erori zeleik, abionea muturres sartu ze lurrera. 

Erori zeleik oino bonba batzuk zitue barnean ta mendi gartan denak leertu zire, asantsa geitz batekin. Gu urrun gindaude ta ez gindue non erori zen ikusi, baia bonbek bago batzuk autsi zuztela erran zute. 


Abioi ura "Powerful Katrinka" deitzen ze. 




Antes de caer nueve hombres habían saltado en paracaídas del avión. Al primero no se le abrió el paracaídas y cayó en picado sobre un haya. Se rompió una pierna. Los otros cayeron bien, más lejos. Cuando cayó el noveno hombre, el avión se estrelló. 

Cuando cayó todavía llevaba algunas bombas en su interior y en aquel monte exploraton todas, con un ruido muy grande. Nosotros estábamos lejos y no vimos dónde cayó, pero dijeron que las bombas habían reventado algunas hayas.

Aquél avión se llamaba "Powerful Katrinka

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Gero zortziak elkartu zire ta lemixkoein bila fan zire sendatzeko. Bentarrein bordaldean ikus ginduze Felipe ta biok. Amerikarrak zire. Lemixko aldian etzakite non ziren, baia, xakin zuteleik Espainan zirela, pausatu zire ta denak besarkatu zire elkarrekin, ta gurekin ere. Beldur geitza zute ustes Frantzian zirelakoz. 

Eguerdian denak fantzire ta nioiz ez gindue gaes geago xakin. 



Luego se reunieron los ocho y fueron en busca del primero para curarle. Felipe y yo los vimos en la borda de Bentarrein. Eran americanos. Al principio no sabían dónde estaban, pero, cuando supieron que estaban en España se tranquilizaron y se abrazaron entre ellos, y también con nosotros. Tenían mucho miedo porque pensaban que estaban en Francia.

A mediodía se marcharon todos y nunca volvimos a saber nada más de ellos.

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Amabi urtekin Mezkiriztik fan nintze, urte gartako garilein emeretzian. Itzuli nintze Bideondokora zengatik ene ama eri xarri ze eta Garraldan gizon bar beartze belarrak eiteko. 

Etxera itzultzen nintzen egunean, ederki oroitzen niz, goizeko bortzean xeiki nintze. Argiastean berregun ardiak bildu ta Berreguko bordara eman nitue. Ogei litro esne jeitzi nitue ta Mezkirizera amarretako itzuli nintze. 



Me marché de Mezkiritz con doce años, el diecinueve de julio de aquel año. Volví a casa Bideondo porque mi madre estaba enferma y hacía falta un hombre para hacer las hierbas en Garralda.

El día que volvía a casa, lo recuerdo bien, me levanté a las cinco de la mañana. Al amanecer reuní las doscientas ovejas y las llevé a la borda de Berregu. Ordeñé veinte litros de leche y volví a Mezkiritz a almorzar.

***

Bazkalondoan iru karro belar etxera eman ginduze, Primiziako alorretik. Bigarrena eman gindueleik, Marcelok errantzade:

-Goazen, goazen bertze karro baten bila.


Ni banue prestatuik ene zuresko Maleta ta Montañesa otobusean Garraldara fan bear nue. Alorrera itzuli gine ta, irugarren karroein bila gindazeleik, Montañesa Mezkiriztik pastu ze. Ia enue artzen al.


Nik pentsatu nue:


-Gaur ene barrabilek Bidondokora loitera fan bear dute. 



Después de comer llevamos a casa tres carros de hierba, desde el campo de Primizia. Cuando habíamos traído el segundo, Marcelo me dijo:

-Vamos, vamos a por otro carro.

Yo tenía preparada mi maleta de madera y tenía que ir a Garralda en el autobús de la Montañesa. Volvimos al campo y, cuando íbamos a por el tercer carro, pasó la Montañesa por Mezkiritz. Ya no podía cogerla.

Pensé:

-Hoy mis cojones tienen que ir a dormir a casa Bidondo.




***

Irugarren karroa eman etxerat ta, larreinekon parete batetik, salto ein nue, artu maleta ta ortik igesi fan nintze. Eun metrotara aitu nitue nausiein oiuak:


-Alberto, zato, zato, biar feintzira zure etxera!


Enue kasurik ein ta fan nintze gandik.


Mendis-mendi Aurizberrira eildu nintze ta gordik Lapitzera, Garraldein ondoan, Ene andreak, Rosinak, zazpi urte zitue orduan ta alorrean zego, bere etzekoekin belarra eiten. Oino oroitzen da zuresko maleta arekin eldu nintzeleik.



Llevábamos el tercer carro a casa y desde una pared de la era salté, cogí la maleta y salí huyendo de allí. A cien metros oía los gritos del amo:

-¡Alberto, ven, ven, mañana irás a casa!

No hice caso y me marchñe de allí. 

Por los montes llegué a Espinal y de allí a Lapizea, cerca de Garralda. Mi mujer, Rosina, tenía siete años y estaba en el campo, haciendo hierbas con los de casa. Todavía recuerda cuando llegué con aquella maleta de madera. 

***

Beratago, Xantio egunean, Maisterren Ambrosio ta biok Artiezeleiko alorrean gine teiluekin belarra mozten. Ambrosio ene andrein osaba ze. Urte anitz ta gero Amerikan iltze.


Nik eskuak laztuik nitue, eriartetan zolda tzar batekin, eta erratentzade:


-Ori badakizu zer den? Xaaaarna duzu!


Zazpi urte gerlan egon beitze ta bazekie ongi sarna zer zen.


Mezkirizen egon nintze ta galdeintzen zade "nola kan duzu gan?" ta an ta ura.


-Bon, bon -erranako- gan bizi izan niz, edozein gisa.



Después, el día de Santiago, estábamos Ambrosio de Maisterra y yo en el campo de Artiezelei cortando hierba con la guadaña. Ambrosio era el tío de mi mujer. Muchos años después murió en América. 

Yo tenía las manos ásperas, con una costra vieja entre los dedos y me decía:

-¿Sabes qué es eso? ¡Tienes saaaaarna!

Había pasado siete años en la guerra y sabía bien qué era la sarna.

Yo había estado en Mezkiritz y él me preguntaba "¿Qué tal has comido?" y esto y lo otro.

-Bueno, bueno -le dije- allí he vivido, de cualquier manera.

***

Ilabete baten buruan itzuli ze Garraldara Marcelo nausia, Bidondokora. Nai zue ni berris bere etxera itzultzea. Ordainas, bere goinata etorriko ze Bidondokora, etxeko lanak eiteko ta ene amari launtzeko. Aren soldata etzakit zein zen, baia enearekin trato ein zute, nai duzu au, nai duzu ola... ta azkenean amairu duro ilabatean, iruogei ta bortz peztarekin gelditu zire. Baia nik erranae:


-Ni eniz sekula itzuliko Merkirizera! Nioiz!


Ta Marcelo tratoein gabe fantze bere errira.


Gauza anitz ikasi nitue Mezkiritzen egon nintzen urtean. Orrengatik denbora ura ta leku ura betidanik "Lovainako Unibertsitatea" deitzen dakot. 




Al cabo de un mes volvió a Garralda el amo Marcelo, a casa Bidondo. Quería que yo volviera a su casa de nuevo. A cambio, su cuñada vendría a casa Bidondo, a hacer las cosas de la casa y ayudar a mi madre. No sé cuál era su sueldo, pero con el mío hicieron trato, quieres esto, quieres lo otro... y al final quedaron en trece duros al mes, sesenta y cinco pesetas. Pero yo les dije:

-¡Yo no volveré a Mezkiritz! ¡Nunca!

Y Marcelo se fue a su pueblo sin hacer el trato.

Aprendí muchas cosas en el año que estuve en Mezkiritz. Por eso a aquel tiempo y a aquel lugar le he llamado siempre "La Universidad de Lovaina! 

lunes, 11 de mayo de 2015

Pisto de hortalizas

Una salsa ideal para acompañamientos de carnes, pastas... 

Para 4 personas, se prepara en unos 15 minutos, se cuece durante 35. 


Ingredientes

- 4 pimientos (rojos, amarillos y/o verdes)

- 4 tomates bien maduros o una lata de tomate triturado.

- 2 cebollas medianas

- 2 dientes de ajo

- 1 ramillete de albahaca

- 3 cucharadas de aceite de oliva

- Sal y Pimienta. 


.....

Limpiamos los pimientos de semillas y los cortamos en trozos grandes, cortamos la cebolla en finas tiras y de ese mismo modo el ajo. Partimos en cuatro los tomates y les quitamos las semillas. 



Calentaremos en una sartén el aceite de oliva y le añadiremos la cebolla unos dos minutos. Añadiremos los tomates, los pimientos, el ajo y la mitad de la albahaca. 

Lo pasaremos a una cazuela a fuego vivo durante 5 minutos, lo salaremos y bajaremos el fuego tapando el recipiente, dónde lo dejaremos tapado a fuego lento 20 minutos. Destaparemos el cazo y dejaremos que se evapore el líquido subiendo el fuego para ello. 

Trocearemos las hojas de albahaca que quedan y las incorporaremos. 

El plato ha de servirse como acompañamiento tibio o a temperatura ambiente.

Hay variantes que incluyen calabacín y este pisto admite cualquier otra verdura de temporada. 

Exquisito para acompañarlo de huevo frito y jamón.  

sábado, 9 de mayo de 2015

El Berrendi


En uno de los extremos de la sierra de Abodi, sobre Villanueva de Aezkoa (Hiriberri) se alza el monte Berrendi cuyos 1351m de altitud harán la delicia de los visitantes que se acerquen en agradable ascenso. Es un monte muy característico y reconocible porque parece cortado en el horizonte. 

Se cita en los libros como Berrendi (en 1795) Berrundi (en 1916) Errozkrogeina o Erruzkio Gaina. 


La manera más sencilla de acceder es desde Villanueva en dirección Noroeste por la fuente de Zabalea por un camino señalizado. Debemos abrir un paso de ganado para acceder a la zona (¡acordaros de cerrarlos después!

Encontraremos un paso rocoso a la izquierda del monte, el portillo de Arratarbepea. A la izquierda veremos una antena, una senda continua tras el paso a través de un hermoso hayedo, el collado de Ollokiatea (la puerta de Olloki). 

En este collado, abandonamos la GR de la derecha y avanzaremos por la de la izquierda, caminando por las crestas hasta la cima del Berrendi. Podemos bajar por dónde hemos venido o por el collado de Zelane. 


Otras rutas pueden hacerse desde el pueblo de Orbaizeta, por un camino balizado que nos llevará al collado de Zelane, que queda al norte del pico. Desde el collado alcanzaremos la cresta siguiendo un camino despejado a la derecha. Aquí mismo también podemos volver a Villanueva. 

Por este paseo es bastante fácil encontrar Eguzkilores (Carlina Acualis).


jueves, 7 de mayo de 2015

Arqueología en la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta 1991


Documento extraído de los Trabajos de Arqueología Navarra N11, años 1993-1994.

Por Ana Carmen Sánchez Delgado

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El emplazamiento y los datos históricos

La Real Fábrica de Armas de Orbaiceta se encuentra en el valle de Aézcoa, término municipal de Orbaiceta, en pleno Pirineo Navarro, a cuatro kilómetros del mojón 212, en la línea fronteriza entre Francia y España.

Es una zona de antigua tradición ferrera, documentada con seguridad desde el siglo XV*, ya que se encuentran excelentes materias primas (hierro, agua y madera), sin duda pilares básicos de todo abastecimiento metalúrgico. 

La construcción de este conjunto industrial se desarrolla en dos fases: 1785-1789 y 1789-1794, además de varias reedificaciones en el siglo XIX; la historia de este centro se ciñe a un siglo lleno de visicitudes, como son los continuos asaltos y destrucciones en las guerras contra Francia y en las guerras Carlistas, así como los incendios por el uso excesivo de madera como material de construcción. 

*En el año 1496 se menciona la venta de una parte de los montes a José Aldaz para abastecer el combustible las ferrerías, y algunos años después, ya en el siglo XVI, el emperador Carlos V adquirió tales derechos. Otros datos pueden consultarse en "Las reales fábricas de municiones de Eugui y Orbaiceta", 1987 de A. Rabanal Yus. 

Las actuaciones se inician en 1986 como una colaboración entre los Servicios de Patrimonio arqueológico y el de Juventud del Gobierno de Navarra, mediante un Campo de Trabajo para jóvenes dirigido por Ana Cármen Sánchez. Los trabajos tenían como finalidad la recuperación de un complejo, casi único exponente de la revolución industrial en la Navarra de finales del siglo XVIII, enclavado dentro de una de las rutas turísticas de la comunidad foral (Torre de Urkulu, Complejo megalítico de Azpegi, Selva de Irati) 

Las primeras campañas tuvieron lugar en los veranos de 1986 y 1990 orientándose a la limpieza de vegetación y análisis de las estructuras visibles, para completar el proyecto previo de excavación y propuestas de consolidación, sabiendo que la excavación de los niveles de derrumbe sería costosa. 


Análisis del edificio y primeras campañas 

Se trata de un conjunto monumental cuya planta se articula en tres niveles, que se adaptan a la accidentada orografía del terreno, consiguiendo comunicación y coordinación entre las distintas dependencias. El nivel más elevado estaba compuesto por toda una serie de edificios de residencia y servicios entre los que destaca la iglesia de planta rectangular, con única nave, dos pequeñas torres, portada toscana y rematada en frontón triangular. El segundo nivel contenía depósitos de menas y viviendas de operarios. Estos dos niveles son ocupados en la actualidad por las familias que habitan el barrio de la Fábrica, perteneciente al municipio de Orbaiceta. La iglesia, de propiedad particular, se utiliza como garaje de maquinaria agrícola. 

En el nivel más bajo se encuentra el área definida como específicamente industrial, y se extiende a ambos lados del río Legarza, fuente de energía indispensable. En este nivel se iniciaron las labores de limpieza y preparación de los espacios a excavar. 

Las primeras actuaciones de campo se centraron en los patios que separaban las dependencias de cerrajería, carpintería, canal de hornos y edificio de hornos, eliminando los niveles de vegetación y derrumbe. La excavación proporcionó en esta amplia área, la definición de pavimentos realizados con escoria compactada, enmarcados por encintados de grandes piedras, así como aceras ejecutadas con cantos rodados dispuestos regularmente y con una fuerte inclinación para una mejor evacuación del agua. 

En las calles que circundaban el edificio de hornos, se localizaron varias de las bocas de las canalizaciones subterráneas, realizadas en piedra sillería, y que servían para nivelar, conduciendo las aguas desde la presa y regata de Iturroil a la maquinaria del establecimiento. También se sacaron a la luz restos de las escaleras que comunicaban la zona industrial con la de servicio, y que posteriormente fueron tapiadas, así como grandes sillares de las zapatas de apoyo de uno de los malacates o gran fuelle. 

La actuación de 1991

La excavación se centró en cuatro zonas: taller de moldería, dependencia de reconocimiento de municiones, sala de municiones y pasillo de acceso desde la puerta de Aezkoa. Los restos de cultura material fueron escasos, como es frecuente en un yacimiento abandonado y expoliado.

En la Moldería se fabricaban moldes de arcilla, que sabemos que eran múltiples. Los pavimentos descubiertos eran de piedras y ladrillos refractarios, y la técnica constructiva de los muros una mezcla de sillares, mampostería y ladrillos. Se observa en muchos casos las remodelaciones y restauraciones rápidas y de no muy buena factura que se ejecutaron. 

Los restos materiales recuperados se componen de bombas de hierro de pequeño calibre sin acabar, fragmentos de cerámica con barniz plumbífero y monedas de Luis XVI de Francia, Fernando VII e Isabel II de España, así como elementos de hierro de maquinaria, puertas y ventanas. La presencia de acumulaciones de arcilla es patente en un ángulo de este taller.

En el Taller de reconocimiento de municiones uno de los hallazgos más interesantes fue una fragua de los primeros momentos del complejo industrial, aunque presentaba un importante deterioro. La distribución interna de esta dependencia estaba realizada mediante pequeños muros de ladrillo, los pavimentos son de cantos rodados y encintados de piedra formando dibujos geométricos sencillos. Esta sala tenía acceso a una de las carboneras situadas al otro lado del río.  

Los vestigios de cultura material indican que las techumbres eran de teja plana, pizarra, ladrillo y hierro. Se recuperaron varios calibres, municiones de diversos tamaños, monedas del S XIX y cerámicas barnizadas. 

La Sala de municiones tenía como función distribuir las municiones a la Plaza Fuerte de Pamplona. Los límites de esta dependencia son claros, así como la zona de acceso, aunque sólo se conserva la cimentación. 

El pasillo de acceso de la puerta de Aézcoa es un área que corresponde a la entrada situada al Este. Se localizaron canalizaciones, pavimentos de las mismas características que los anteriores (cantos rodados, escoria compactada, encintados de piedra) y el quicio de la puerta con sus gorroneras de hierro. 




La actuación emprendida y paralizada en 1991 hubiese permitido reconocer las posibilidades de un proyecto integral de adecuación del yacimiento como ruina arqueológica visitable y evitar su progresivo y acelerado deterioro, además de confirmar y ofrecer una nueva información.